Viernes 15 de marzo de 2019 | Hogar | 148 Visitas

¿Vas a comprar un colchón nuevo? Te damos algunos consejos para que escojas el que mejor se adapte a ti.

¿Vas a comprar un colchón nuevo? Te damos algunos consejos para que escojas el que mejor se adapte a ti.
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¿Cuánto tiempo hace que no cambias tu colchón? En España, el colchón se cambia, de media, cada nueve años. No en vano, la compra de un colchón nuevo no es cualquier cosa. El proceso de compra, entre que uno lo piensa, se informa, los prueba y se decide es de uno a dos meses.

Esto es así porque de las características del colchón depende, en gran medida, la calidad de nuestro descanso. Además, un colchón suele tener un precio elevado, lo que nos hace pensar directamente en la calidad.

Si estás preocupado por el nuevo colchón que comprarás, hoy queremos contarte qué debes tener en cuenta antes de dar el paso.

Las medidas.
Probablemente sea uno de los primeros factores que tendrás en cuenta y que determinará, seguro, la elección del colchón. Las medidas estándar que puedes encontrar en el mercado son 90×190 cm, 135 x 190 cm, 150 x 190 cm, 140 x 200 cm y 180 x 200 cm. Esta última es una opción bastante novedosa, pero la puedes encontrar en tiendas como IKEA. Es ideal para aquellos que no quieren renunciar a dormir a pierna suelta, a lo largo y a lo ancho.

La elección final del colchón dependerá, al final, del tipo de cama que tengamos. Es decir, si lo que pretendemos es instalar un colchón en una cama individual, tendremos que ceñirnos a las dimensiones clásicas de 90 x 190 cm, que son las que solemos encajar en un dormitorio infantil.

Si estás planteándote cambiar de cama, para pasar de una de 135 a otra de 150, debes tener en cuenta que por mucho que te apetezca una cama grande, de por ejemplo 180 x 200 cm, es imprescindible tener bien medido el espacio. De otro modo, cabe la posibilidad de que unos centímetros de más roben demasiado espacio al dormitorio y luego los eches en falta, a la hora de pasar, abrir armarios o instalar una buena cómoda para almacenar ropa.

El material y la firmeza.
El material del que está fabricado el colchón tiene que ver al cien por cien con su firmeza y este es un aspecto que te servirá para valorar la comodidad, la ergonomía y confirmar si se adapta o no a tus necesidades y manera de dormir.

Estos son los materiales que existen y sus características:

Viscoelástica. Es un material firme, pero flexible, que se adapta fácilmente al cuerpo, porque es capaz de distribuir firmemente el peso. También es capaz de ajustarse a la temperatura de cada persona, así que es ideal para frioleros.
Muelles. Los más calurosos pueden anotar esta opción como primera, porque en los colchones de muelles el aire circula mejor y evita la acumulación de calor.
Látex. Los colchones de látex se amoldan muy bien al cuerpo y consiguen una distribución del peso más homogénea, de modo que no se noten tanto los movimientos.
Espuma. En el mercado podemos encontrar colchones de espuma de diferentes densidades, que se adaptan a las características de cada persona y a sus necesidades en cuanto a descanso. Son flexibles, resistentes y también amortiguan los movimientos.
 

Probar el colchón.
No es un mito. A la hora de elegir colchón es importantísimo probarlo y para ello, no es adecuado ir con prisas, sino todo lo contrario. Además, no basta con sentarse y palparlo. Es conveniente tumbarse y probar distintas posturas.

Lo más recomendable es tumbarse de espaldas y pasar una mano entre la zona lumbar y el colchón: si hay demasiada holgura, el colchón puede resultar demasiado rígido para tus características.

En los últimos años se ha extendido la creencia de que, cuanto más duro es un colchón, mejor es para la espalda. Y lo cierto es que no. Un buen colchón debe respetar la curvatura natural de la columna y no hundirse ni ser demasiado rígido, porque en esos casos la espalda es incapaz de adaptarse y puedes experimentar daños.

Las garantías.
Como ves, comprar un colchón exige una decisión meditada, tener claro lo que necesitamos y probar las diferentes opciones que existen en el mercado. Una vez elegido y comprado el colchón, la tienda debe dejar claras cuáles son las garantías de la compra. Esto puede incluir tiempos de prueba, reemplazos en caso de que se produzca algún problema, entrega a domicilio, servicio de retirada del colchón viejo e incluso financiación.

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